22 marzo 2010

El sueño en que Freud y Jung dejaron de ser amigüis.

-El pobre sigue en terapia.

Antes de la Primera Guerra Mundial, el psicoanálisis se revelaba como una poderosa herramienta en la interpretación de la psique humana,  a través del descubrimiento del inconsciente y de como ciertos contenidos bloqueados eran responsables tanto de síntomas mentales como físicos.
Sigmund Freud tenía como principal discípulo a Carl Jung,  quien era mas joven, su delfín heredero,  y a quien le daba especial predileccción.
Ambos hombres se embarcaron en 1909 a los Estados Unidos para dar algunas conferencias sobre psicoanálisis. El viaje comenzó en Bremen y duró 7 semanas. Como estuvieron juntos tantos días, decidieron analizar sus sueños durante la  larga travesía por tierra y el Atlántico.
Una noche Jung soñó lo siguiente:
 "Me encontraba en una casa desconocida para mí que tenía dos plantas. Era mi casa. Yo me hallaba en la planta superior. Allí había una especie de sala de estar  donde se veían bellos muebles antiguos de estilo rococó. De la pared colgaban valiosos cuadros antiguos. Yo me admiraba que tal casa pudiera ser la mía y pensé: ¡no está mal!. Pero entonces caí en que todavía no sabía que aspecto tenía la planta inferior. Descendí las escaleras y entré en la parte baja. Allí todo era mucho más antiguo y vi que esa parte de la casa pertenecía aproximadamente al siglo XV o XVI. El mobiliario era propio de la Edad Media y el pavimento era de ladrillos rojos. Todo estaba algo oscuro. Yo iba de una habitación a otra y pensaba: ¡ahora debo explorar toda la casa!. Llegué a una pesada puerta, que abrí. Tras ella descubrí una escalera de piedra que conducía al sótano. Bajé y me hallé en una bella y abovedada sala muy antigua. Inspeccioné las paredes y descubrí que entre las piedras del muro había capas de ladrillos; la argamasa contenía trozos de ladrillo. Ahora mi interés aumentó. Observé también el pavimento que constaba de baldosas. En una de ellas decubrí un anillo. Al tirar de él se levantó la loza y nuevamente encontré una escalera. Era de peldaños de piedra muy estrechos que conducían hacia el fondo. Bajé y llegué a una pequeña gruta. En el suelo había mucho polvo, y huesos y vasijas rotas, como restos de una cultura primitiva. Descubrí dos cráneos humanos semidestruídos y al parecer muy antiguos. Y entonces me desperté".

-Comienzo a contarle ya, o espero a que me recueste en el diván.

Freud reparó y se quedó pegado en el símbolo de los dos cráneos. Debía haber un deseo oculto en Jung de matar a alguien, le comentó. Jung que a esas alturas le tenía mucho respeto a Freud y que tampoco era un hombre que le gustaba ser contradecido, no encontraba que quisiera desearle la muerte a nadie. Pero Freud insistía con su autoridad característica que Jung deseaba inconscientemente matar a alguien. Finalmente en una actitud conciliadora, y  porque Jung quería aprender de Freud y ver que tenía para decir de sus sueños, le dijo, güeno ya: "a mi mujer y mi cuñada". Freud de inmediato se relajó y Jung sintió que el hombre no tenía respuestas para este tipo de sueños, y se refugiaba en su doctrina-fortaleza.
Jung era un hombre recién casado por esos años y no tenía, cuenta él, intenciones conscientes o inconscientes, aún, de matar a su mujer.
Lo que hizo Freud con este sueño fue reducirlo, es decir de todos los complejos y misteriosos símbolos que en el sueño aparecen, Freud los achica y dice: cráneos = asesinato. Esta reducción de los símbolos propia del psicoanálisis lo conversé en el posteo la destrucción de los símbolos, para que puedan seguir el hilo del tema. En todo caso tremenda asociación que se mandó Freud. :P
Jung se quedó dandole vueltas al asunto. ¿Como este medio sueño,  tan rico en elementos y emociones, bañado en misterio, puede sólo significar que quiero matar a mi mujer?...

 -Puedes decirle al mozo que se tome su tiempo. Logré dominar mi impulso neurótico de tener que ser atendido inmediatamente.

El sueño de la casa despertó en Jung un interés por la arqueología y de regreso a Zurich retomó lecturas sobre excavaciones babilónicas y mitos.
Es ahí, bajo la perspectiva universal y no biográfica, que Jung comprende el sueño, y pone los cimientos de su escuela psicológica y marca la definitiva separación de Freud.
La casa representa la psique, el lugar interior donde habitamos. Ella tiene mucha habitaciones, algunas desconocidas que son áreas propias, las cuales nunca hemos entrado a explorar. 
Todo el segundo piso es el consciente, con muebles de la época. Ya en la planta baja comienza el inconsciente. Los muebles son medievales, representando que las capas profundas de la psique son más antiguas y desconocidas. Mientras más desciende mas atrás en el tiempo viaja, hasta llegar a la cueva con los restos de osamentas y vasijas de una antigua cultura primitiva.
Para Jung el sueño era como un diagrama estructural del alma humana, con una parte personal y biográfica, y una sección primitiva y colectiva. 
Por ello hay dos vetas que son rastreables en los sueños:

-los sueños biográficos y que tocan asuntos personales. Se identifican porque en ellos aparecen personas, lugares y asuntos conocidos. Son una extensión nocturna de los quehaceres, deseos y conflictos diurnos.



-Me voy a atrasar querida. Aquí es la locura total.

-los sueños de índole colectiva, donde el escenario del sueño es siempre desconocido, al igual que las personas que aparecen en ellos. En éstos nos salimos de lo personal y viajamos más lejos, a la gigantesca memoria común de la humanidad.
Veremos ambos con detención, y esto es fascinante, porque uno a veces sueña con temas que te conectan con el inconsciente colectivo, con la historia del ser humano.
La psique metafóricamente tiene pisos. Los mas profundos son los más antiguos y colectivos. Aquí se encuentran los arquetipos, nucleos constituyentes de la psique. En los pisos de más arriba uno en cambio se topa con los asuntos cotidianos y cercanos, con Yingo y Primer Plano.
Jung durante las 7 semanas del viaje descubrió en Freud muchos síntomas neuróticos, del nivel que se le desmayaba si alguien hablaba de momias egipcias o monstruos del pantano. "Todos somos neuróticos y hay que ser tolerantes" le señaló Freud,  pero Jung se encontró que si ni el creador del psicoanálisis  tenía la respuesta de como curarse, el camino correcto no iba por ahí.
El rompimiento entre ambos fue definitivo, una vez que Jung retiró la proyección de autoridad y de padre que le atribuía a Freud. Éste quería hacer calzar a la fuerza a su teoría con la realidad y se negaba a dejar de lado el dogmático bastión de su tesis sexual.
Son las copuchas del psicoanálisis. Ta con las orejas colorás Freud.




-Cuando usted muera, ¿puedo quedarme con este diván?



1 comentario:

  1. Gloria Gaete Th.marzo 23, 2010 7:32 p.m.

    Querido Francisco, el tema de los sueños por decir lo menos es apasionante. Cuando uno habla de este tema con otras personas, siempre despierta el interés, y cada uno aporta lo poco que sabe y eso me llama la atención, pues contadas personas persisten en su interés y buscan más información, se quedan con ese poquito. He estado en terapias por largos períodos y he experimentado por mi misma el gran aporte que hay en los contenidos de nuestros sueños, de hecho pienso que las terapias no podrían ser tan productivas si no tuvieramos la capacidad de llegar a las "mazmorras del inconsciente" a través de ellos. De verdad lamento que no haya muchas más personas conectadas con sus sueños, creo que tendríamos vidas mas armoniosas. Es por eso que valoro mucho el que compartas tu saber en un espacio que es de tan fácil acceso. (Y también gracias por los chistes ilustrados, son muy buenos !!!)

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