08 febrero 2010

El cuerpo despierto.

Había una vez un tipo que tenía una pesadilla recurrente. Todas las noches soñaba con un enorme dragón que le perseguía y acosaba. Noche tras noche se repetía el dramático sueño.
Cansado e insomne, decidió consultar un especialista. El psiquiatra escuchó con atención la pesadilla  y le dijo a nuestro hombre que el caso tenía cura, pero que debía iniciar una larga terapia de varios años cuyo costo era de 8 millones de pesos.
El paciente se quedó pensando algunos momentos y le dijo al psiquiatra:
-¿Sabe doctor?, que por esa plata que me cobra, prefiero hacerme amigo del dragón mejor.

En los últimos 70 años la expectativa de vida ha dado un enorme salto. Tenemos a nuestro alcance tecnologías de punta para solucionar complejos problemas de salud. Cirugías laparoscópicas, trasplantes varios, fármacos que parecen sacados de un libro de Julio Verne, exámenes computarizados que muestran al milímetro nuestro organismo.
Lo notable es que el gran aumento de la expectativa de vida no lo produjo ni la cirugía de by-pass cardíaca, ni los ultimos quimioterápicos. Lo que produjo el gran salto de sobrevida entre el siglo XIX y el siglo XX  fueron la instalacion de agua potable en las ciudades, los sistemas de alcantarillas, la mejora en la alimentación de las personas, y la aparición de la penicilina en los años 40s. 
En un nivel de alta complejidad todo este nuevo aparataje médico-tecnologico sin lugar a dudas que salva vidas, pero las simples medidas de higiene instauradas a comienzos del siglo XX, tuvieron un mucho mayor efecto sobre la población.
Continúa a la vuelta.
En esta medicina moderna y ultraespecializada el ser humano se nos ha perdido. Si uno anda con acidez gátrica va a un gastroenterólogo, y si le duele la rodillla al traumatólogo. La ficha del paciente (privado y público) va de aqui para allá y de allá para acá. Nadie ve al individuo completo. Esta especialización ha logrado que un médico lo sepa todo de la articulación de la cadera, pero del resto del cuerpo y del ser humano que reside en él, nada. ¿Te ha preguntado algún reumatólogo?: "oiga, ¿es usted feliz?"... Y demás que la artritis tiene factores emocionales.

El ser humano se ha dividido en partes, y cada especialista ve su parte, perdiéndose el todo. 
Andamos tan apurados que no tenemos tiempo para tener síntomas. Debemos funcionar, trabajar, cuidar de los hijos, estudiar. Los síntomas complican y hay que tomar algo contra ellos. Así abusamos de analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculates, antialérgicos, antibióticos, antigripales, haciendo la fortuna de los coludidos (en Chile hay mas farmacias que botillerías. Fact).
Imaginemos que el cuerpo quiere comunicarse con nosotros. No sé, se siente rígido, siente que pasa sentado mucho tiempo, que no se relaja ¿Que hace?. ¿Cómo se comunica el cuerpo conmigo?. No nos puede agarrar del cogote y decir "oye weón ya deja lo sedentario y ponte a caminar y léete algo productivo para el alma". No. Nos habla a través de síntomas. Ellos son las señales que nuestro organismo nos manda. ¿Y que hacemos nosotros con ellas?: rápidamente bloqueamos el síntoma con un pastilla.
Es lo mismo que andar en el auto y que se prenda la luz del aceite en el tablero. Lo normal sería detenerse e investigar que ocurre. En cambio lo que hacemos es agarrar un martillo y romper la luz del aceite que titila. Al tomarnos un medicamento sintomático hacemos eso. No hay luz roja prendida, entonces no hay problema.
Hemos perdido poder sobre nuestros cuerpos y nuestras salud. Hay tantas cosas tan simples y efectivas que podemos hacer, pero las delegamos en los especialistas. Ya aqui estoy. ¿Que me va a dar?. Usted es el que sabe. Los diplomas en la pared lo certifican. Yo obedezco. El medicamento hará la pega por mi.
En el colegio nos enseñaron mil y una tonteras. Que las matrices (¿alguien las ha usado en el mundo real?), que la Guerra del Pacífico, que el narrador omnisciente, etc., etc. Falto el ramo: ¿Cómo mantenernos sanos y felices?. Y ¿Como mantenernos sanos y felices 1?, 2, 3, y 4.
Jamás he visto en una publicidad televisiva gubernamental, un avisito que muestre una gruesa hamburguesa y diga: "el consumo exagerado de este sangüchito produce infarto al corazón". Pucha que se ahorraría plata el gobierno educando un poquito.
Pues como nadie nos lo enseñó en el colegio y el poder de nuestros cuerpos se lo hemos dejado a otros, esta serie de posteos del EL CUERPO DESPIERTO, están dirigidos a mostrar que gran parte de la pega que nos corresponde sobre nuestra salud, es muy simple y está al alcance de la mano.

2 comentarios:

  1. Una vez fui a una reumatologa por un dolor en un hombro y me pregunto si era feliz....claro no con esas palabras, me dijo de forma sutil como andaba la cosa afectiva y/o familiar, le conte ciertos problemas que me aquejaban y me dio muchos consejos de forma muy amorosa y sabia... tenia toda la razón, la infiltracion no me hizo efecto pero cuando superé la cosa que me molestaba el dolor se fue en retirada...mmmm...

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  2. me encanto tu blog, gracias por haberlo creado. :)

    te queria preguntar si me podrias dar el nombre de un buen libro para despertar el cuerpo..y el alma.
    eso.

    un abrazo

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