Una mujer de 58 años esta pasando por un período difícil pues la salud no esta bien, el trabajo ha estado escaso, y se siente confundida y sola.
Imagina entonces hablar con su padre. El murió hace 32 años y era un hombre aventurero, lúdico, lleno de desafíos y sueños, que compartía con ella muchos intereses intelectuales. Como no puede hablarle decide incubar un sueño con él. Le necesita.
Durante 5 noches se va a la cama con la idea de encontrarle en un sueño. A la sexta sueña lo siguiente:
"Es de noche y estoy en un lugar al aire libre. Es una explanada y hay dos hileras de cabañas blancas, pintadas con cal, de techos planos y que se alinean quedando cada cabaña en frente de otra. Tienen puertas de entrada y salida y yo busco algo, entro y salgo por las puertas, hasta que parada en el umbral de una puerta veo a mi padre también de pie en el umbral de la puerta de otra cabaña. Está como lucía a los 60 años, y lo veo junto a mi hermana y a mi hija cuando ella tenía 7 años.
Mi padre me dice que mire mi mano izquierda y veo en ella 3 pepas de zapallo, y agrega tranquilo que la del medio es la importante, y yo reparo entonces que la pepa del medio no tiene la cáscara dura propia de las semillas. Esta pelada. Yo me quedo mirando mi palma abierta con las semillas y entonces aparece ante mi una planta de zapallo con sus hojas y sus guías como las de la parra de un verde suave y nuevo y distingo una flor de zapallo amarilla de gran belleza.
Y ahora mi padre declara solemne: "pero lo mas importante es la flor del zapallo", y ahi despierto".
A la vuelta la enjundia.







