09 marzo 2010

Contento Señor, contento.


"Un hombre caminaba desnudo por el bosque quejándose pues no tenía nada. 
-¡No tengo ropa, no tengo casa,  no tengo que comer, y debo conformarme con alimentarme de las hojas de los arbustos!- decía.
Un día decidió mirar atrás y vió a otro hombre, desnudo como él, que recogía y se comía las hojas que él desechaba."

Esta es una fábula de La Fontaine, que leí de niño en un hermoso libro ilustrado, y que recuerdo hasta hoy . Lo que no me acuerdo es el nombre de la fábula. 
Los 4 hombres de la fotografía son pakistaníes que viven bajo un sistema de castas feudal. Su patrón es rico y poderoso y trabajan para él gratis. Lo único que tienen es una vaca y un poco de arroz. Tienen que pagar por su ropa, por su comida, por su casa, y entonces su patrón les presta dinero. Así que tienen una deuda con él. Para pagar ese crédito el señor feudal les ofrece que vendan un riñón en el Kidney Center en Rawalpindi, Pakistan (búsquenlo en la web, aquí por ejemplo, o aquí), riñón por el que les pagaron 1.000 dólares. El dinero lo usaron  para amortizar la deuda que tenían con su amo.
En el planeta Tierra, 2010.
Entonces yo me quedo calladito, y camino sin chistar y silbando, comiendo de las hojas que me regala  el camino.

2 comentarios:

  1. que heavy...yo tambien mejor silbo.
    y otro cuentito pa amenizar:
    Una mañana el maestro estaba con su discípulo afuera, al aire libre, y cerca en una rama estaban dos pajaritos, muy sencillos, solamente parados uno al lado del otro, muy juntos.., en silencio, quietos. Sólo disfrutando, sólo celebrando estar en contacto el uno con el otro, y así, sencillamente satisfechos, veían ... todo lo que ocurría a su alrededor.. El maestro al verlos, dijo suavemente: De eso se trata todo..!

    ResponderEliminar
  2. Adjunto un link, para compartir con todos ustedes

    http://www.radio.uchile.cl/notas2.asp?idNota=59549
    Gabriel Salazar, Premio Nacional 2006
    La Historia de Chile está plagada de bandidos y saqueos
    Vivian Lavín

    ResponderEliminar