24 junio 2010

El Santo Grial.


Los mitos son verdaderos mapas de la psique. El héroe, la heroína, el dios que aparece en una leyenda, nos hablan de posibilidades humanas, de hechos -que parecen ficticios- pero que nosotros podemos protagonizar. 
Los actos que destruyen al héroe o lo encumbran a la gloria, los podemos rastrear en nuestras vidas cotidianas.
Si uno mira su vida, común y profana, esta pareciera no tener nada de mítica ni gloriosa. Si a esta misma vida standard y promedio, le ponemos una cámara de cine, la seguimos durante días con sus altos y bajos, filmamos sus pequeñas luchas cotidianas, y luego el material obtenido lo editamos y lo ponemos en todos los cines de este país, nuestro NN se convierte de inmediato en un héroe. Bien lo saben los escritores cuando nos narran historias de seres corrientes, que al ser penetrados bajo la piel por el poder del texto y la imaginación, se transforman en sujetos de culto.
El error que provoca la caída del héroe en el mito, es el mismo que hace tropezar al oficinista del Banco Santander. Los ayudantes mágicos que salvan a la heroína de ser devorada por el dragón, son los mismos que rescatarán a la nana de La Dehesa.
Sigue...

En el posteo anterior hablamos de los oráculos, la adivinación y jugamos a sacar una carta para el pleito entre Chile y España. En los comentarios ustedes predijeron el resultado basándose en los símbolos que la carta mostraba. La pongo de nuevo:


La imagen muestra un vitral de una iglesia o catedral, donde aparece una Copa sobre un pedestal, diseñada con trozitos de vidrio, desde la cual se desprende un áura que emite rayos. Abajo la imagen sugiere las ondas del mar.
Si el ejercicio de amplificar es hacer las asociaciones universales o arquetípicas con una imagen dada ¿cuál es la Copa más conocida por la historia y la mitología?...
Pues el Santo Grial.
Se supone que el Santo Grial fué la copa con que Cristo durante la Última Cena compartió el vino con sus discípulos. "Esta es mi sangre, bebed de ella para el perdón de los pecados". Se dice que esta copa sagrada fué guardada por ellos, luego conservada por los primeros cristianos, y ahí sus pisadas se pierden. Algunas leyendas hablan de que fué custodiada bajo 7 llaves por la Orden de los Caballeros Templarios, y muchas tramas y conjeturas se tejen en torno a este cáliz. Incluso hay una película de Indiana Jones donde  recupera el Grial.
De todos los mitos sobre este poderoso símbolo, el más interesante es el del Rey Amfortas y Parsifal, basado en la mitología  arturiana. Hay varias versiones del mito: Richard Wagner escribió una ópera "Parsifal", pero la mas interesante de todas es la versión de Wolfram von Eschenbach.
Amfortas era el guardian del  Grial y un Rey que junto con sus caballeros custodiaban el sagrado cáliz en un castillo. Amfortas lucha contra un infiel, un moro, y recibe una herida grave por una lanza en su ingle, muy cerca de sus genitales. En la versión de la ópera, Amfortas se autoinflinge sin querer la herida en la cara interna del muslo. El hecho es que la herida no cura y causa mucho dolor. El rey está castrado, tullido,  y es conocido también como "El Rey Pescador" porque sólo obtenía alivio pescando. Amfortas significa "el que no tiene poder". La tierra alrededor del castillo se pone seca y yerma acompañando la herida y el dolor del Rey. 
Parsifal (o Sir Percival) crece en un bosque con su madre que fué una prostituta. Nunca conoció a su padre. Lo único que desea en sus fantasías de joven es ser caballero. Apenas tiene la edad suficiente deja a su madre y su casa y se marcha a la aventura. Pronto tiene la posibilidad de hacerse de una espada y armadura cuando lucha contra un caballero que cuidaba del cruce de un puente y le derrota con su tosco mazo.
Parsifal vestido ahora de acero y bien armado piensa que tiene el mundo a sus pies. Conoce a su primera mujer, la seduce, ella se enamora, pero Parsifal es joven, está lleno de deseos de aventuras y la deja sin dar explicaciones. 


Todos los caballeros de la época habían escuchado del Santo Grial. Estar ante su presencia era el deseo mas fuerte de cada uno de ellos. En una de sus muchas aventuras, en las cuales  demuestra siempre inmadurez, Parsifal se pone a las órdenes de un brujo quien le recomienda que cuando se tope  con personajes de elevada alcurnia  se comporte de manera educada y se mantega callado para impresionar.  Parsifal, arribista, toma nota del consejo del maestro de turno.
Una noche durante un viaje, exhausto y perdido,  Parsifal decide pernoctar con su caballo en el medio de un bosque.
Es entonces que tiene una visión: se encuentra en un enorme castillo y ve un cortejo de personas presidido por una bella mujer de vestido blanco que porta en sus manos un magnífico caliz. Detrás de ella vienen caballeros que transportan sobre una litera a un rey con su corona. El rey luce pálido y débil. 
Un sirviente le hace un gesto y le invita a pasar a un enorme salón, donde es sentado en una mesa al lado del frágil rey. Parsifal se mantiene en silencio. Nadie dice nada. Se acuerda de la recomendación del brujo, y decide ante lo magnífico del lugar y las investiduras, y lo extraño de todo, permanecer mejor en silencio. Sólo observa con  atención.
El trino de los pájaros despierta con brusquedad por la mañana a Parsifal. Ahí se da cuenta  que la visión que tuvo es la del castillo del Grial, y que dejó pasar su gran oportunidad. "¿Cómo debí haberme comportado?", se pregunta con amargura.
Durante muchos años Parsifal viaja buscando nuevamente la visión del Grial. Sabe que erró, pero no sabe la respuesta. Y madura. Conoce el dolor, la soledad, y el joven impetuoso y arrogante, da paso a un adulto profundo y reflexivo.
Y entonces un día cualquiera, inesperadamente la visión se le presenta de nuevo. Ve la misma escena: una sacerdotisa que lleva el Grial, el cortejo que traslada el rey enfermo, y de nuevo es sentado a su lado. Pero ahora Parsifal es otro, y ya no le hace caso ni a brujos, ni al que dirán, ni cuáles son las reglas correctas de comportamiento. Mira con compasión al debilitado y doliente rey y le pregunta:
-¿Qué te pasa?.
Cuenta el mito que en ese momento el rey se cura, su herida cicatriza, y la tierra yerma que rodeaba el castillo reverdece. Amfortas le revela a Parsifal que él es su padre y ahora él, su hijo, será el guardián del Santo Grial.
El Grial  representa lo femenino, las aguas, el sentimiento. Jesús llega y acaba con todos los mandamientos. Sólo deja uno: el amor. Este caliz es su símbolo. Por esos las aguas detrás, por eso el poder luminoso que irradia.
Amfortas tiene una herida incurable. ¿Quien lo sana?...una pregunta: ¿qué te pasa?. Esta pregunta lleva implícito el detenerse, el salirse de lo asuntos propios, del ego, mirar afuera y preguntarle al que sufre: ¿te ayudo?, ¿necesitas algo?. La pregunta resulta ser milagrosa: el rey y la tierra son sanadas, y el Padre se revela al Hijo.



Ahora, llevando el tema del Grial que apareció como oráculo la otra noche, a lo profano y al partido Chile-España, hay mucho paño para cortar.
Hasta el 27F, cada uno vivía preocupado de sí. Durante tres minutos todos nos vimos expuestos a la muerte. De inmediato la solidaridad surgió: ¿estás bien?, ¿necesitas algo?. El maremoto trajo olas gigantescas pero nos dejó en la orillla, una vez que el mar se retiró, un regalo insospechado: el Grial. El Grial entonces, símbolo de la compasión ante el dolor,  del sentimiento,  del amor y  la misericordia, se desparrama de Norte a Sur, a través de todo Chile. Sólo los que sufren tienen acceso a él. El tiene el poder de curar cualquier herida.
Este año ha sido colectivamente muy intenso para Chile: se cambiaron las autoridades, el terremoto, el bicentenario, vamos al Mundial, y recién estamos en Junio.
El Grial surge desde las profundidades telúricas y viene a sanar la herida que no cerraba: la baja autoestima, la explotación de las transnacionales de nuestros recursos no renovables, volcanes que revientan y mares que se salen de madre. 
Nos toca sanarnos. El fútbol es una pequeña guerra donde sublimamos la testosterona y la agresividad. Curar la herida de 500 años. 
En el juego de "vaticinar" por esta carta... Chile pasa a octavos.
¿Cómo?, da lo mismo. Urano, que tambien aparece en la imagen (abajo a la izquierda), representa la revolución, algo nuevo que rompe esquemas y se impone y triunfa. Sólo el Chile de Bielsa juega de una manera diferente y con un sistema rara vez visto en el fútbol. Los diarios españoles hablan "de la extraña formación que usa Chile".  Eso es Acuario/Urano. Así como unos inventaron la penicilina, otros el yogurt, y el de mas allá el atún desmenuzado en lata, Bielsa inventó el 3-3-1-3. Será su legado.
Existe un sólo problemilla con el augurio. Y es que además de los oráculos , señales y vaticinios, existen poderes aún mas antiguos que los mismos dioses. Basta recordar la corte de adivinos y videntes que han tenido tantos reyes, y que muchas veces no bastaron los buenos auspicios, a pesar de que las visceras del carnero sacrificado mostraban buena fortuna, a pesar de que los astros se encontraban en la formación ideal, a pesar de que se cruzaron los dedos, la catástrofe igual ocurrió. Si no pregúntenle a Domenech, entrenador de Francia, que se guió por la astrología para armar su plantel y así le fué.
Ese poder y factor X se llama las Moiras.
Aquí están:


La Moiras son hijas de la noche, y para los griegos representaban el destino invariable e inevitable. Ni siquiera Zeus podía ir en contra del dictado de las Moiras. Ellas aparecen en el primer acto de Macbeth, como tres viejas brujas alrededor de un caldero humeante, riéndose del destino de los hombres. Moira significa "porción", la porción de vida y destino que le corresponde a uno y a los pueblos.
Cloto, "la hilandera", la mas joven de las tres, hilaba la hebra de vida desde su rueca hasta su huso.
Láquesis, "la que echa a suertes", medía el hilo de la vida de cada persona con su vara de medir.
Átropos, "inexorable" o "inevitable", la más anciana, era quien cortaba el hilo de la vida. Escogía la forma en la que moría cada persona, y cuando su tiempo llegaba cortaba su hebra con sus afiladas tijeras.
A ellas no se les puede rogar ni pedir, pues viven en una caverna en el centro del cosmos y de la noche, y no escuchan las plegarias humanas. Son el destino misterioso. No hay manera de leer sus designios.
Sacando a las indomables Moiras de la ecuación, shu shu, ¡clasificamos!.
¡Ngenechén!.




2 comentarios:

  1. muchas gracias, me regalaste un buen momento de reflexión...

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  2. ...las Moiras, esas definen muy bien el tema que me anda rondando en este momento, si ellas no escuchan plegarias como se hace para evolucionar, o ¿acaso el destino está escrito? y ¿que pasa si yo quiero tener el control de mi vida? ¿no basta con tratar de hacer siempre lo que uno cree que es correcto?

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