26 noviembre 2010

El sueño delator.

Una mujer de 40 años sueña:
"Estoy con mi marido en un asado campestre. De repente se me pierde y lo busco. Hay mucha gente. Entonces lo encuentro apoyado sobre un árbol, atracando con una mujer mas joven. Al ver la escena comienzo a golpearlo."
Pasa  un mes y tiene este otro sueño:
"Estamos en la casa. Hay una fiesta familiar. Entonces me percato que mi marido ha desaparecido. Lo busco por la casa y lo encuentro en uno de los dormitorios en la cama abrazado con otra mujer. Comienzo a golpearlo".
Cuando algún sueño se repite, volviendo sobre un mismo tema, con algunas variaciones discretas de escenario y/o de personajes, hablamos de un sueño recurrente.
Los sueños recurrentes intentan alertarnos sobre situaciones psíquicas, personales, generalmente inconscientes, a las cuales no les hemos hallado solución, o que no queremos ver.
¿Qué ocurre con estos sueños recurrentes de nuestra mujer?...
A la güelta, la intriga.

Dos partes conviven en nosotros: lo consciente y lo inconsciente. Los sueños son el vaso comunicante entre estas dos secciones que pueden estar separadas por un abismo. A mayor distancia entre los contenidos conscientes e inconscientes, mayores problemas tendrá el individuo.
Los niños de pocos años no tienen esta distancia entre ambos compartimientos principalmente por que aún no pierden contacto con su esfera instintiva, con sus intestinos, con la guata. Por ejemplo un niño rechaza besar a una tía. Ella se acerca, grande, enorme cual ballena (asi es registrado por los sentidos de este pequeño de poca estatura aún), gritando a voz de cuello: "¡pero que cosa mas liiiinda este niiiiño!". Entonces el pequeño llora, se arranca y se mete debajo de la cama. Los adultos se avergüenzan por este rechazo del hijo, y se desviven en explicaciones con la tía. 
La acción del niño fue real y sincera. Como aún no está controlado por los "yo debo", "los que dirán" y  las apariencias, ya que aún no pasa por el proceso de civilizarlo y ser modelado al antojo del sistema, el reacciona desde su instinto: algo en esa mujer le produce terror y se arranca. Punto. No hay explicaciones pues no es racional. Cuando adultos esas emociones aprendemos a controlarlas por ser para nada sociales, y los rechazos que nos producen ciertas personas, trabajos y situaciones muchas veces los bloqueamos. Finalmente fuimos educados.
El cuerpo tiene una sabiduría producto de millones de años de evolución, que nos permitió llegar hasta aquí. ¿Qué ocurre si dejamos de escucharlo, de ver las señales, si dejamos de oír aquellos mensajes que se emiten entre las palabras, los tonos de voz, de captar el lenguaje corporal de las personas?... que nos alejamos de la realidad, y comenzamos a vivir desde la cabeza. Todas las demás percepciones caerán al inconsciente.

Volvamos a nuestros sueños para entender mejor la situación. La mujer tiene 2 hijos y lleva casada mas de 15 años. Son 18 años de relación en total. Es profesional, trabajólica, eficiente, demasiado responsable, no ha cuidado para nada su cuerpo, sin tiempo para pasear, ni relajarse mucho y con un absoluto bloqueo del placer.
La primera pregunta obvia  a propósito de sus sueños, es ¿y bueno cómo estás con tu marido?...

-Bien- contesta ella.
-¿Bien?... , ¿seguro?...- repregunto.
Y ella insiste que sí. Que él es un buen tipo, excelente papá, también profesional, y que lo cree incapaz de engañarla.
Ahora, estas respuestas que da vienen desde su cabeza, no desde la guata. Al "dentrar a picar" se explora la relación escondida, aquellos eventos privados que nadie conoce Además es una mujer que rara vez recuerda sus sueños, y dos sueños seguidos con idéntico tema es notable. Cuando alguien no recuerda ningún sueño, cuando finalmente aparece uno, aunque sea una sola imagen , después de muchos meses sin ellos, hay que caer de rodillas y prenderle velas a ese sueño porque a esas alturas ya es un oráculo. XD
-¿Pero hacen el amor?- inquiero.
-Si-.
-¡Si... cuanto?...
-La última vez hace mas de tres meses...
-¡Ah!, ¿y el te besa en la boca?.
-No, me saluda con un beso en la mejilla.
-Ah. ¿Y se abrazan de vez en cuando, se toman de la mano o duermen cucharita?...
-No. La cama es una Queen Broadway Überwide y el duerme en una esquina y sho en la otra. Ni abrazos ni tomarse la mano.
-¿Entonces no se tocan?.
-Ahora que me lo preguntas, no po, nada.
-¡¿Ah, pero no te agarra una pechuga nunca?!
-No.
T_T
-¿Pero tu me dices que se llevan bien?.
-Nunca peleamos. Es que son muchos años.
-Yaaa entonces... ¿Y conversan sobre ustedes, sobre la relación, o sólo hablan de los hijos la plata, los problemas varios, frenillos?.
-¿Conversar sobre nosotros?.
- Sí de la vida,  del mundo, sobre la relación de pareja que llevan -los pololos conversan todo el rato de eso- si son felices, si están frustrados, si está rica o fome la vida, deseos, paseos, el comunicarse entretenido...
-Eee no.


Noten que aquellos que contamos de primera, a la pasá, no es lo mismo que decimos cuando se profundiza un asunto. Nunca ella había verbalizado esto con nadie.  Ni con ella misma. Un problema urgente enterrado bajo la coraza.
Aquí está el ejemplo de como cabeza e instinto han tomado direcciones opuestas en un adulto, creando un abismo entre ellos. Se toma conciencia sólo de una parte de la realidad, inmersos en una estructura formada por rutinas y hábitos, se desloman en ellas como queriendo olvidar, y el resto de las percepciones del mundo, en temas tan importantes como el cuerpo, o las relaciones afectivas, ya no pueden ser leídas correctamente. Dejamos de mirar, de leer signos, de seguir el caminito de las migas de pan, cerrados y armados hasta los dientes.
Es como cuando alguien le pregunta a su pareja, "¿me amas?", y el otro sin despegar la vista del televisor contesta, "si, si". Alguien en contacto con sus instintos pensaría: "lo que me dijo no tiene nada que ver con su actitud corporal. Me contestó sin siquiera dignarse a mirarme". En cambio alguien que no "ve", se hace el weón y dice: "dijo que sí entonces me ama". Da!. 
Lo verbal no es el único territorio.
En ambos sueños, se dibuja lo que su consciente no ve: que su pareja ha perdido interés en ella y se busca otras mujeres. Cuando lo descubre -en los sueños-, se indigna y lo golpea. O sea en alguna parte  ella está tan enojada, que crea esas escenas de engaño y desquite. Le saca la cresta al marido en los dos sueños.
Ambos sueños recrean la situación de su vida, después de meses sin soñar, y es la foto que hace el inconsciente del rico entramado de informacion formado por mensajes no verbales, corporales, de acciones, olores, piel, sensaciones, que en ella están bloqueadas, y que se abren camino con esfuerzo a través de los sueños hacia la conciencia. Aunque uno no repare en las señales y se haga el distraído, igual su cuerpo las captará,  para después telegrafiarlo en los sueños.
En el fondo ella sabe que él no la ama, asi se lo muestran las imágenes , que hay problemas, pero su consciente rechaza mirar hacia abajo, hacia adentro, y prefiere volcarse a la acción, al trabajo y lo visible. Por lo de siempre, miedo. Consciente e inconsciente, arriba y abajo,  afuera y adentro quedan entonces definitivamente separados, sin comunicación.
No la veo durante tres meses y un día vuelve. Luce muy mal. Nunca enfrentó el asunto, siguió con las rutinas, y una tarde, como quien sale a comprar cigarros, su marido se fue con otra y dejó la familia.
No es que los sueños adivinaran nada. Ellos simplemente le mostraron  un conflicto, que no quería  ratrear, por malfunción de la guata. ¡Guarda con el porrrazo!, le gritaban.
Ojos que no ven, inconsciente que grita. 
Giant.


PD: todos los sueños contados en El Arte de Soñar, tienen la autorizacion de sus dueños.


2 comentarios:

  1. Buena historia y moraleja. ¡Gracias!.

    Aida.

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  2. buenisimo como siempre
    gracias como siempre
    cariños como siempre

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