07 julio 2010

El mandala y el viento.



En el budismo tibetano se acostumbra a diseñar mandalas con arenas de colores.
Mandala viene del sánscrito, la lengua clásica de la India, y significa "diagrama". Son representaciones simbólicas, complejas, del universo (macrocosmos) y de lo individual (microcosmos). El mandala es un intento terapeútico,  a través del arte , de expresar un orden dentro del caos. Muchas culturas han diseñado mandalas, como las mandorlas del arte cristiano medieval.
Pero el diseño de estos mandalas tiene una linda historia. A la vuelta te la cuento.

En los pocos monasterios que están quedando en el Tíbet -hoy ocupado por China la que se dedica a destruir esta rica cultura-, los monjes se pasan meses diseñando un mandala.
Primero trazan las líneas, el borrador, y después con mucho cuidado y paciencia, meditando, van con esos pequeños instrumentos que se ven en la foto poniendo las arenas de colores.
Una vez que el mandala está terminado viene lo interesante: todos los monjes se reúnen en un día de celebración, y a los 3500 metros de altura donde el monasterio está enclavado, se procede a abrir puertas y ventanas. Entonces el salvaje viento de los Himalayas penetra impetuoso por todos los rincones llevándose en segundos las arenas de colores , el mandala, y el largo trabajo.
En nuestra modernidad consumista y neurótica todo tiene una finalidad. Haces las cosas con objetivos muy claros , y si ese objetivo no se cumple hablamos de "fracaso". 
Las AFPs nos ofrecen trabajar 40 años, para disfrutar al final del camino de unos años dorados. Ese es el objetivo: jubilar y entonces, por fin, ser felices. No importa que me trague un trabajo de mierda todos esos años. Claro que tal vez el viaje al Caribe una vez jubilado lo deba hacer con una sonda en la uretra y una enfermera que me seque el babeo que me produce el Alzheimer.
Si a las personas no les resulta su matrimonio hablan de "fracaso". ¿Es que acaso había que triunfar?. ¿Era una competencia?. ¿No se gastan acaso las cosas y las relaciones?. Y  la pareja se olvida así de los buenos años, de los tiempos que se amaron, de la compañía, del sexo que tuvieron. Pero como no resultó, todo lo anterior es sepultado bajo una depresión.
Finalidades. Objetivos. "¿Sirve para algo?". "¿Me dará dinero?."... "¡entonces güeno ya!.
¿Tiene alguna finalidad el jugar?... Los niños juegan sin esperar resultados. ¿Será pasear una pérdida de tiempo?. ¿Toda relación de amistad tiene que apuntar a obtener algo del otro?. 
Invertimos tiempo y esfuerzo. Nos encallecemos, aperrados, sin desviarnos de la dirección establecida: la ganancia.
Pero el día menos esperado llegará un ráfaga de viento y se lo llevará todo. Y ahí entenderemos que lo importante no era el premio al final del camino, sino el camino mismo, y silbar suavemente durante su trayecto.






5 comentarios:

  1. mmmmm, eso fue lo que me ocurrió con el evento telúrico pasado (aún me cuesta llamarlo por su nombre)....llegó, pasó y se llevó varias cosas
    Paula

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  2. ..."Nos hablaron una vez cuando niño, cuando la vida se muestra entera, que el futuro, que cuando grande y ahi murieron los momentos .... mmmm...a jugar entonces, a oler flores, a disfrutar de lo simple porque el ahora está aqui... hoy me sucedió que estaba apurada en el camino a ninguna parte, pensando que estaba "perdiendo" tiempo...
    gracias, un abrazo IA

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  3. Sol : Gracias , me hizo mucho sentido

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  4. Toi de acuerdo.....que lindo....
    Luzan

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  5. Me hace sentido tambien...pero para ser franca, cuando todos van apurados, cuesta no apurarse, para que? no sé, y cuando caes en cuenta y quieres parar no falta el que te dice "apurate".

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